Del brazo tuyo he bajado x lo menos un millòn de escaleras. Así de breve fue nuestro largo viaje, más ya no necesito los pasajes, los asientos reservados, las trampas, los oprobios de quien cree que lo que vemos es la realidad.
Cogido de tu brazo bajé un millón de escaleras contigo las bajé y no porque cuatro ojos puedan ver más que 2, sino porque sabía que de ambos las únicas pupilas verdaderas aunque empañadas, eran las tuyas.
(Eugenio Montale--De Xenia)
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